Las Vidas Negras Importan (Black Lives Matter).

Este movimiento surge en el 2013 en contra de la brutalidad y asesinatos de personas Afro-Americanas. Aun así, no se puede reducir simplemente a una protesta en contra de policías, o individuos racistas que abusan de su poder o privilegios. Forma parte de una trayectoria histórica de lucha en contra del racismo, el abuso y el uso excesivo de fuerza letal con impunidad de la policía en contra de personas de color. Igualmente, que el movimiento por los derechos civiles de los 50’s-60’s, este movimiento apunta a un sistema racista y opresor cual no solamente produce perdidas de vidas de personas de color con violencia física, sino también con la violencia estructural cual caracteriza al sistema económico-social y político presente. Esta violencia estructural racista se identifica por la marginalización económica y social que desproporcionadamente ha y sigue impactando a personas de color cual ha sido la rodilla que siempre ha estado presionando sobre los cuellos de millones de personas.

El Comité, con más de 20 años de lucha, inició como una organización cual cuestionaba este mismo sistema económico-social, cual bajo la ideología y sus políticas de corte neoliberal empeoraban la vida de millones de personas en nuestros países de origen. En nuestro análisis de este sistema en estado avanzado y extremo de explotación y despojo, siempre estuvo presente la importancia de combatir la inequidad y el racismo. No solamente en los Estados Unidos, si no en todo el mundo y más específicamente en América Latina de donde la mayoría de los miembros de El Comité provenimos. Inmigrantes y familias de inmigrantes con diferentes experiencias, pero sujetos a la misma inequidad, racismo, y violencia en nuestros países. En una gran parte a causa de las políticas de los Estados Unidos que imponían en nuestros países sus lacayos que gobernaban, y cuales siguen en el poder, o por el uso de la fuerza bélica.

Para mucha de nuestra comunidad inmigrante, términos como “ilegal alíen” y “wetback” eran y siguen siendo cosas de la vida diaria. Pero mas allá de estos insultos xenofóbicos, la experiencia cotidiana de nuestra comunidad es la discriminación, abuso de derechos labórales y jurídicos, encarcelamiento y detención por no tener la opción de ingresar a este país con documentos, y el uso del perfil racial para desatar la fuerza y autoridad en contra de nuestra comunidad. Recordemos que a principios del 2000 se creo una fuerza armada para la caza de inmigrantes sin estado migratorio conocida como ICE y un sistema privado con fines de lucro para la detención arbitraria e inhumana de personas sin estatus migratorio.

Entre nuestra trayectoria organizativa y política movilizamos a miles en denuncia en contra de la policía y su colaboración con la migra. Uno de los primeros esfuerzos se llevo acabo al frente del edificio federal con la campaña ICE Melt, cual después y conjuntamente con varias iglesias reactivamos el movimiento santuario denunciando los centros de detenciones iniciando campañas para recaudar fondos para poder sacar alguno de los detenidos. También trabajamos con algunos políticos una propuesta de reforma migratoria, La FREEDOM Act, cual a traición por esos mismos políticos nunca se presento. Nuestra lucha no solamente ejerció por la reforma migratoria, en gran parte es y siempre ha sido una lucha por la justicia social, incluso este pensamiento y enfoque se reflejaba en nuestro nombre – El Comité Por La Reforma Migratoria y Justicia Social.

Por muchos años hemos venido viendo la crisis del sistema económico-social neoliberal y como se propagaba en nuestros países de origen generando una pobreza y marginalización enmascarada. La aplicación de estas políticas se presentaba ante la opinión publica como el primer paso para poder dejar de ser un país tercermundista y transitar a categoría de país del primer mundo con un incremento en la calidad de vida para todxs. Sucedió todo lo contrario. Aunque las estadísticas indicaban una reducción de la pobreza en general, lo que realmente sucedía es que miles de campesinos y trabajadores ingresaron a las filas de personas que se vieron con la necesidad de emigrar a los Estados Unidos y otros países en busca de una solución a sus necesidades económicas. En otras palabras, nuestros países exportaban no solamente las riquezas generadas en nuestros países, pero también seres humanos desplazados por sus mismos gobiernos al aplicar políticas que devastaron el campo y los logros de las luchas sociales y laborales. En si creando refugiados de un sistema económico-social cual agudizaba aun mas otras dimensiones resultando en desplazamientos por las sequias a causa de la súper explotación de la tierra, y en si todos los recursos naturales, incrementando los riesgos y efectos del cambio climático. Al mismo tiempo se empezaron a dar golpes de Estado blando que han causado un incremento en la violencia del crimen organizado y la represión del estado a la protestas y movimientos sociales bajo el pretexto de la guerra en contra las drogas. Esta política fue impuesta por los Estados Unidos a principios de los 70’s como manera de intervenir en los esfuerzos democráticos y revolucionarios de países de América Latina que reusaban a seguir siendo dependencias y controladas por los Estados Unidos.

Pero aquí en este país también se comenzaba a evidenciar los efectos del neoliberalismo con la reducción de presupuestos fiscales como manera de desmantelar sistemas de apoyo y servicio publico, un ataque en contra la sindicalización, la privatización de servicios vitales para la sociedad como la salud y la educación. Todo esto se daba mientras se experimentaba un estancamiento de los salarios y desplazamiento por la gentrificación, un proceso donde comunidades de color de bajos ingresos son desplazados de sus comunidades por personas de un nivel económico mas alto, y mayoritariamente blancos. Incremento la desigualdad y inequidad, resultando en las grandes diferencias entre los que tienen y los que no, con el uno por ciento de la población controlando la mayoría de las riquezas.

De tal grado han empeorada las cosas, que hasta recientemente las elecciones internas del partido demócrata empezaron a mostrar que la juventud quería cambios al apoyar en dos estancias a Bernie Sanders, un candidato que apuntaba a la necesidad de un cambio profundo de nuestro sistema económico y político para poder enfrentar el racismo, las inequidades económicas y sociales, y el cambio climático. Pero el partido se encargó de frustrar esas aspiraciones en esas dos ocasiones, la ultima imponiendo a un candidato conservador, Biden, utilizando tácticas internas de su proceso partidario.

Con la facilidad de compartir fotos y videos de manera instantánea, comenzaron a surgir videos que revelaban la violencia policiaca, los protectores del sistema, y cuál toda persona de color ya sabia de ella o la conocía íntimamente. Pero a pesar de las imágenes y testimonios de esta situación, cuales ya existían por décadas, nada cambiaba y la situación se agudizaba. No olvidemos de las fotos de linchamientos, de personas negras, morenas, indígenas, o en el caso de foto metrajes, como en muchas ocasiones los policías golpeaban y mataban a nuestras comunidades de color algunos sin ningún motivo o per demandar nuestros derechos civiles, laborales, y humanos. Reprimían cada vez más con tácticas y armas reservadas para el ejercito militar. No fue hasta que aterrizo la pandemia del COVID-19, que todo el país, sin la falta de distracciones por causa de las ordenes de quedarse en casa, se cometió el asesinato de George Floyd para que todos pudiéramos ver con toda su crueldad como perdía su vida bajo la rodia de un policía que nos miraba con desprecio y sin importarle el valor de la vida que se desvanecía lentamente al pedir por su madre y reclamar “no puedo respirar”.

La muerte de George Floyd no fue causada por un grupo de policías locos como lo define el escritor charles M. Blow quien escribió en un artículo que apareció en el Seattle Times el 12 de junio del 2020. Ellos son instrumentos de un sistema y manifestación de lo que hasta hoy ha sido la norma de nuestra sociedad. Ellos son violentos contra los negros porque América es violenta contra los negros. Ellos oprimen porque América oprime. La policía no creo la violencia o la deshumanización en América, la violencia e inhumanidad de América, los creo.

Por esta razón la lucha de Black Lives Matter es también nuestra lucha y legado histórico al cual tenemos que responder. Porque esa misma violencia, crueldad y opresión es la misma y nace del mismo lugar. Surge de un país, diríamos todo un hemisferio, que se formo con el despojo de territorios, desplazamientos, con seres humanos robados de sus territorios, esclavizados y con toda la violencia disponible para cometer uno de los genocidios mas grandes en contra de la humanidad que aun no se ha resuelto, aceptado, ni reconciliado – la colonización. En si, este es un movimiento por las vidas de personas de color en todas sus dimensiones.

Para El Comité este no es solamente un movimiento en contra de la violencia perpetuada por racistas y elementos del aparato policiaco del estado cuyas raíces fueron la protección de los interese de los ricos, la protección de sus propiedades e intereses – plantaciones, fabricas, esclavos en su momento, y la disciplina y control de la fuerza laboral. En medio de esta pandemia del COVID-19 y la crisis económica, este es un movimiento por un cambio social profundo y cual se opone a regresar a una normalidad de represión, opresión, exclusión y explotación cual se imponía sobre las vidas de millones de personas de color. Es un movimiento en todo sentido por la vida. Por todas nuestras vidas.

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